viernes, 7 de enero de 2011

Cada vez tengo más deseos y menos esperanzas.


En la sala de rehabilitación hay un inmenso ventanal. A veces, imagino que lo cruzo y vuelo como tú, sobre Barcelona. Llego al mar y sigo volando hasta ver sólo esa línea de agua que nunca se acaba. Y pienso, tonta de mí, que si tú haces lo mismo desde Coruña, quizá des la vuelta al mundo otra vez y acabemos encontrándonos en algún punto del planeta.

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